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Parques de bolsillo




Las amigas buscamos un lugar para beber el café que corone la tarde compartida en Coyoacán. Caminamos como quien busca ganarle al tiempo, como si pudiéramos decidir: “ya encontramos nuestro sitio, ahora sí, que anochezca”. Y llegamos al dichoso café y encontramos que a su costado ha brotado un parque de bolsillo. Los parques de bolsillo son vialidades disidentes, calles que se rehúsan a serlo, baldíos que quieren ser amados. Irrumpen y se entregan en los sitios menos pensados de la ciudad. Chiquitos pero, ¡ay!, en multitud, podrían conquistar el espacio y segregar a los automovilistas.

Y nosotras nos instalamos en nuestro parque de bolsillo y bebemos nuestro momento que humea y huele a certeza, y quisiera llevarme la tarde y el café, y las amigas y el parque de bolsillo en el bolsillo.

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