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Presentación del fanzine cultural Pez Banana en la Universidad Kino


Foto: Pez Banana




Por Alejandra Meza

Si consideramos el periodismo como un discurso que reconstruye la realidad social, todo parece indicar que en nuestra ciudad de Hermosillo no ocurre actividad artística o cultural alguna. O al menos, así podría interpretarse el contenido de los medios de comunicación de circulación local.

Supongamos que dentro de 20 años, por mencionar un momento, alguien siente curiosidad por saber cómo era la dinámica cultural de Hermosillo en el año 2013. Revisará la hemeroteca digital de los principales diarios y qué encontrará: noticias que le remitirán a una sociedad cuya prioridad era estar al día en el conteo de muertos por violencia y de las promesas políticas sobre agua y empleo. Quizá corra con suerte y encuentre en un rincón una fotografía del corte de listón de una muestra de pintura o el programa de actividades de las Fiestas del Pitic.

Este sujeto hipotético regresará a su casa sin haberse enterado que en 2013 había en Hermosillo un campo cultural dinámico con importantes esfuerzos de creación, promoción y difusión del arte y la cultura, que al no ser de interés suficiente para los medios, no fueron registrados por estos y, por lo tanto, tampoco preservados en la memoria colectiva de la comunidad.

Ante ese silencio de cultura y arte en los medios de nuestra región, se agradece el atrevimiento de publicaciones como el fanzine Pez Banana, que desde la ciudadanía buscan cubrir nichos informativos que los medios tradicionales están quedando a deber.

Pez Banana, a pocos meses de su nacimiento, empieza a constituirse como un medio que aborda (aquí me apoyo en la definición de periodismo cultural según Jorge Rivera) “con propósitos críticos, creativos, reproductivos y divulgatorios… los terrenos de las bellas artes y otros aspectos que tienen que ver con la producción, circulación y consumo de bienes simbólicos, sin importar su origen o destinación estamental”.

En su versión impresa, el Pez actúa como un foro de análisis y difusión de expresiones visuales, literarias, musicales y demás; mientras que, en su espacio en la web, se presta como cartelera cultural y también, en ocasiones, para el humor negro y la ironía.

En las primeras “camadas” del Pez bullen los textos de opinión y crítica social; sin embargo, para el siguiente número, los colaboradores han sido convocados a enviar también entrevistas y reportajes, lo que permite avizorar un órgano de comunicación con un perfil mucho más periodístico.

La edición de Pez Banana que hoy presentamos ha sido la primera en formato tabloide (las dos anteriores fueron media carta) y distribuida de manera más extensiva, por lo que podemos afirmar que esta criatura se ha superado a sí misma, a apenas 9 meses del lanzamiento de la edición 0, en junio del año pasado.

En el contexto de la crisis de los medios, y con crisis me refiero a las de contenido y no a las económicas, esta publicación debe ser un ejemplo tanto para los medios de comunicación como para los periodistas en formación y en activo de que al parecer, no estamos cumpliendo a cabalidad nuestra función.

No queda más que desear que sigan surgiendo productos periodísticos independientes y de alta calidad, enfocados, sí, a la cultura y el arte, pero también a otros ámbitos informativos que la sociedad reclama: justicia, salud y ciencia, por mencionar algunos.

Felicidades a Pez Banana fanzine por la faena que se ha propuesto y que ha quedado más que clara hace pocos días en su muro de Facebook: “Vamos a hacer que este Pez nade y se convierta en el foro de cultura que no tenemos hace un buen por estas tierras”.

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