domingo, 20 de noviembre de 2011

A "destrabar" la creatividad

Tuve la fortuna de que alguien me hiciera llegar un video de una conferencia de Ken Robinson, un británico, experto en temas de educación, creatividad e innovación.
La parte que me atrapó más fue respecto a la forma en que están estructurados los planes de estudio en las escuelas, donde en el top siempre están las matemáticas y las ciencias, y al final las humanidades y el arte (Hasta el deporte está antes).
Es decir, nos entregan como prioridad las materias en las que sólo hay una respuesta y una solución para cada cosa, donde no hay errores, sólo certezas. Pero dejan a lo último aquellas clases donde podemos dar rienda suelta a la creatividad de mil maneras.

Dice Robinson que si no estamos preparados para equivocarnos, nunca se nos ocurrirá nada original. El asunto y centro de mucho de su plática, es que al escolarizarnos perdemos gradualmente las nuevas ideas, las ocurrencias, las formas alternas de resolver las cosas, porque nos tatúan en la mente que sólo existe un camino, y eso hace que nos de miedo arriesgarnos a innovar.

Yo estoy cansada de escuchar/leer que "hemos avanzado en matemáticas", "nuestros resultados en español en educación básica mejoraron en el top nacional", y más noticias de ese tipo, que realmente no me dicen nada sobre la inteligencia de nuestro país.

Que México requiere una revolución educativa es una idea varias veces mencionada por periodistas, intelectuales, etcétera. Cuando Ricardo Rocha estuvo en Hermosillo a principios de noviembre de 2011, en una conferencia dentro de la Universidad de Sonora, dijo que más que el combate a la inseguridad, lo que el país necesita para crecer y mejorar es, entre otras cosas, una verdadera educación.

Entonces, si ya es sabido que se necesita una modificación en nuestra forma de ejercer la inteligencia. Que necesitamos ejercer nuestra inteligencia no sólo matemática-científica (porque no solo las maquilas hacen crecer a una sociedad), sino las emocional, física, creadora y demás, por qué no se toman cartas en el asunto? por qué no se ven cambios reales, sino sólo discursos?

Bueno, ahora que lo pienso, la respuesta es muy fácil: simple y sencillamente, porque a los círculos del poder les interesa formar gente obediente, que trabaje por certezas y respuestas únicas, no gente creativa e innovadora que pueda crecer más que ellos.

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