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Beginners: Una pelicula sobre empezar a ser reales

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“Ser real, a veces, duele pero cuando lo eres ya no te importa que te hagan daño”, Margery Williams. Oliver es un soltero con casi 40 años, sin fe en las relaciones duraderas y cuyo padre setentón, al enviudar, le revela que es homosexual y que ha decidido empezar a disfrutar la vida antes de que el cáncer se lo impida. Ése es el argumento de Beginners (Mike Mills, 2010), pero la película no habla sobre tolerancia ni sobre relaciones padre-hijo, sino acerca de individuos que se aventuran a ser reales. Hay una parte donde Oliver (Ewan McGregor) hace referencia a un cuento llamado “El conejo de terciopelo”. En éste, un caballo de juguete le explica al conejo que ser real puede doler y, además, tarda mucho tiempo en ocurrir, incluso hasta que uno está gastado y maltrecho. “Pero estas cosas no importan ya, porque una vez que eres real ya no puedes ser feo, excepto para la gente que no comprende". El viejo Hal (Christopher Plummer) ya está canuzquito y maltratado cuando se avienta a sa...

El Payaso y la ABC

Un payaso tuvo el mal gusto de hacer, en su show en vivo, un conjunto de chistes donde el tema fueron los niños víctimas del incendio de la guardería ABC. Pésimo! Alguien sube a Internet un video sobre el evento y en cuestión de horas ya es el tema del momento en redes sociales. Ok. Eso es informar. Leo en mi facebook comentarios dónde se insulta al comediante y se exhorta a "escupirlo". Alguien sube una imagen donde el sujeto, con su vestimenta de payaso, aparece atrás de una mira, como encañonado, y con la siguiente leyenda: "Platanito Show: En Sonora te esperamos". Qué vergüenza. Discúlpenme, pero a mí no me dan ganas de dispararle a un fulano que no conozco porque tomó la desatinada decisión de usar como material de su repertorio cómico un tema doloroso para nuestra sociedad. Tanta indignación en Facebook y ataques hacia el mentado payaso Platanito a quien, gracias, los "indignados" le están regalando tanta publicidad, me llamó la atención por lo sigui...

Nepomuceno y Marisela

El asesinato de Nepomuceno Moreno en Hermosillo, activista del Movimiento por la Paz, que se dedicaba a investigar el asesinato de su hijo, me hizo recordar a Marisela Escobedo. Aquella activista que en diciembre del año pasado fue asesinada frente al palacio de gobierno de Chihuahua, luego de colocar una manta donde exigía al gobernador moverse para resolver el asesinato de su hija Rubí. La escena donde un sujeto abandona el lugar tras disparar a Marisela, y el cuerpo de ésta tirado ahí, en vía pública, mientras la vida de los carros seguía alrededor, quedó inmortalizado en un video que mucho circuló por la red. Una serie de imágenes enchina la piel. Ahora con Nepomuceno, confirmo para mí que la violencia cotidiana no está tan lejos de Sonora como han dicho las autoridades. Pero esa idea no es novedad. Lo que nunca hubiera nunca imaginado es que clamar justicia por tu propia sangre en México pudiera convertirse en tu condena de muerte.

A "destrabar" la creatividad

Tuve la fortuna de que alguien me hiciera llegar un video de una conferencia de Ken Robinson, un británico, experto en temas de educación, creatividad e innovación. La parte que me atrapó más fue respecto a la forma en que están estructurados los planes de estudio en las escuelas, donde en el top siempre están las matemáticas y las ciencias, y al final las humanidades y el arte (Hasta el deporte está antes). Es decir, nos entregan como prioridad las materias en las que sólo hay una respuesta y una solución para cada cosa, donde no hay errores, sólo certezas. Pero dejan a lo último aquellas clases donde podemos dar rienda suelta a la creatividad de mil maneras. Dice Robinson que si no estamos preparados para equivocarnos, nunca se nos ocurrirá nada original. El asunto y centro de mucho de su plática, es que al escolarizarnos perdemos gradualmente las nuevas ideas, las ocurrencias, las formas alternas de resolver las cosas, porque nos tatúan en la mente que sólo existe un camino, y eso h...

Como el último teléfono público del desierto

Los teléfonos públicos son animales que de a poco se extinguen en la fauna urbana de Hermosillo. Ayer me topé con uno, al salir de un café, y pensé que quizá sea el único en varias cuadras, o tal vez kilómetros, a la redonda. Y pensé: por ahí debe haber alguien que aún se alegra al encontrarse uno de estos aparatos en su camino. Quien pase horas en la cabina, guarecido del tiempo, hablando con su amor. Debe haber quién todavía recurra a éste en momentos de dar buenas/malas noticias, de hacer bromas, de extorsionar. Y me acordé cuando, adolescente, precisaba traer mi tarjeta de 30 pesos en la bolsa, por si tenía que llamarle a mis padres para que fueran por mí a cualquier lugar. En ese entonces, no pedíamos prestado para mandar un mensaje de texto, sino quién nos acompañara hasta el teléfono. De pronto sentí el deseo de traer una de esas tarjetas en mi bolsa, para marcar a mi casa y decir: "Madre, allá voy". O a alguna amiga que hace mucho no viera: "Qué has hecho d...

De historias ambulantes y funcionarios felices

Bien por periódico Expreso con su reciente proyecto “100 Historias Ambulantes”, ideado y ejecutado por Javier Quintero, periodista y amigo. Su consigna es, según me contó, entregar cada día una historia sobre un ciudadano común que haga algo extraordinario. Hasta ahora nos ha presentado, entre otros, a un joven que hace té de gusano, a una mujer que hace arte de las llantas de carro, al pastor cristiano que otros tachan de hereje y a un cubano que trajo su salsa a Hermosillo. Me pregunta Javier si conozco a alguien que cumpla con el requisito. Y mi mente retrocede unos años y se topa con algunos de los personajes que solían irrumpir, tan positiva y abruptamente, en mis rutinarias mañanas de reportera. Una vez conocí a un matrimonio de ciegos que tenía tres niñas de menos de 11 años. Todas veían. Ellos se querían desde adolescentes. Ciegos se casaron. Ciegos fueron padres, y no necesitaban ojos para saber que sus hijas eran preciosas. El papá me aseguró que las nenas, de bebés, los guia...